Y llegamos a México…

Flora travel diary

Para ser honestas, este viaje y su razón de ser salió de la nada, pero cayó como anillo al dedo. Todo comenzó con un mensaje de whatsapp, recibido en Santa Marta en medio de pleno matrimonio anunciando que nos íbamos a México por una producción que debíamos hacer en el país madre de la gastronomía mas especial de América.

Contra todo pronostico llegamos a las 8:00 de la noche y la luz del día era parte del paisaje; los juegos de sombras y luces que vimos a medida que el avión volteaba y daba su vuelta definitiva a Ciudad de México, fue una bienvenida muy bonita, en nuestro ipod sonaba Dreams de The Cranberries.

Después de una larga escala, llegamos a nuestro destino, Monterrey; una ciudad rodeada de las montañas más lindas llamadas La Huasteca y Chipinque; la mayor cantidad del tiempo estuvimos ocupadas en el proyecto para el cuál fuimos en un inicio, sin embargo, al final de la semana dejamos 2 días exclusivos para hacer nuestros planes favoritos y conoce un poco más la ciudad.

Todo comenzó con una visita al museo de arte contemporáneo, su estructura geométrica y estratégicamente construido fue lo primero que captó nuestra atención, tuvimos la suerte que en este momento habían dos exposiciones sumamente especiales.

Nuestro recorrido comenzó por la exposición de Martin Scorcese, encontramos desde vestuario de sus películas, hasta scripts hechos a mano de cómo comenzaba a hacer su timeline; nos recordó una vez mas la importancia de los procesos creativos y como una idea se transforma en realidad con el trabajo y la planeación adecuada. Definitivamente una exposición súper recomendada para los que tengan la oportunidad de asistir.

Después pasamos por una exposición muy especial, nuestra favorita de hecho; una serie de retratos que hablaba de cómo las comunidades y las personas eran sumamente parecidas entre si después de convivir juntos por un tiempo, y como este principio aplicaba para plantas, casas, peinados, personas, etc.

Luego de esto nos aventuramos a nuestro plan favorito, caminar y conocer los alrededores de una zona que nos habían recomendado, y así llegamos a un callejón lleno de anticuarios, claramento nuestro día paso entre estos lugares llenos de detalles super especiales, desde muebles de 1950 hasta vajillas chinas sin un rasguño, encontramos una influencia americana muy marcada de 1960’s, rockollas, maquinas dispensadoras, maquinas de juegos y muchas cosas más.

Recordamos Monterrey como un lugar de encuentro entre lo contemporáneo, la historia en flashbacks delicados y por supuestos unos chilaquiles deliciosos en Frida Chilaquiles.

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